Por qué viajo

Viajo porque todavía me sigue dando curiosidad lo que hay al otro lado. Me gusta llegar a un lugar que no conozco, perderme un poco, cambiar de planes, descubrir una calle sin buscarla y dejar que el viaje me sorprenda. Viajo por las ciudades, por las carreteras, por los lugares que aparecen casi por casualidad y, por supuesto, también con una cámara. Porque hay momentos que quiero guardar, no solo para recordar dónde estuve, sino para volver algún día a cómo me sentí allí.


Con el tiempo he entendido que viajar no consiste tanto en conocer lugares como en todo lo que ocurre mientras estás en ellos. Una conversación inesperada, un atardecer, una comida cualquiera, una persona que aparece en el camino o simplemente ese momento en el que miras alrededor y piensas: qué suerte estar aquí. Quizá por eso sigo viajando. Porque todavía quedan demasiados lugares por descubrir y demasiadas historias por vivir.